Por: Aquiles Esquivel
Madrazo
Y es que desde el primero de enero pasado, se redujo de 0.80
a 0.40 los grados de alcohol en la sangre permitidos para ser considerado apto
para conducir un vehículo, lo cual causó pánico entre la gente que prefirió
dejar de salir a restaurantes y centros nocturnos en los que se consumen
bebidas embriagantes.
Al cerrar el primer trimestre de este año, los
restauranteros reportaron pérdidas de hasta el 50% y exigieron a las
autoridades y legisladores no ser tan severos en la aplicación del reglamento.
Además las denuncias de automovilistas víctimas de
extorsión, corrupción e injusticias no se hicieron esperar. Algunos prefirieron
pagar hasta 2 mil pesos en efectivo como “mordida” a los agentes de Tránsito, que
ser detenidos y tener que pagar cerca de 8 mil pesos entre fianza y liberación
del vehículo.
Otros afirmaban haber tomado sólo un par de bebidas, pero a
la hora de la hora, fue su palabra contra la de los médicos legistas, quienes
los señalaron como conductores punibles, con todas las implicaciones legales y
económicas.
Tras varias marchas multitudinarias y la toma de Palacio de
Gobierno, desde donde despacha el mandatario panista Guillermo Padrés Elías;
las autoridades y diputados dieron su brazo a torcer y no sólo regresaron la
medida de alcohol en la sangre a 0.80, sino que también decidieron despenalizar
la conducción bajo los efectos de bebidas embriagantes.
A partir de hoy, si los policías municipales detectan a un
conductor que a simple vista parece encontrarse ebrio, deberán manejar el
vehículo hasta sus hogares; o bien, si aún se encuentra apto para hacerlo, el
ciudadano será custodiado por los agentes; todo con el fin de procurar su
seguridad y la de terceros.
Padrés Elías afirmó que de esta forma queda claro que su
gobierno no implementa medidas recaudatorias, sino para prevenir accidentes de
consecuencias fatales.
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